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VIMEO
Esta animación se presenta como un recorrido en primera persona, un tránsito que comienza en la urgencia. El sonido de la respiración agitada y el golpe de los pasos sobre la carretera sitúan en una atmósfera de fuga, una narrativa de persecución que se fragmenta al atravesar un portón abandonado. Este umbral funciona como un quiebre narrativo: el abandono de la lógica lineal del escape para ingresar en un ecosistema abstracto.
A través de una estética que hereda el lenguaje visual y potencial del videojuego, la pieza explora la poética de la naturaleza. El paisaje deja de ser un fondo para convertirse en un organismo vivo.
Las cuatro estaciones no se presentan como ciclos cronológicos, sino como estados climáticos y anímicos que habitar mientras avanza. Es un ejercicio de remix narrativo: fragmentos de relatos universales y memorias del paisaje se hibridan en un flujo visual que transforma la turbulencia inicial en un cobijo.








